Historia
 

Reseña Histórica
Nuestra Señora Del Rosario De Chiquinquirá

Cuenta la historia que en 1562 se pintó en Tunja la imagen de la Virgen María, a petición de Antonio de Santana y el hermano dominico fray Andrés Jadraque, en un lienzo tejido por los indios, de 1,26 X 1,13 de alto, la imagen fue colocada en una capilla en Suta. Como ésta era de paja y bahareque pronto se hicieron goteras  y dañaron tanto la imagen que fue retirada y enviada a los aposentos de Chiquinquirá como un objeto cualquiera, donde se utilizó para asolear el trigo y otros menesteres domésticos.

Por este tiempo llegó a Chiquinquirá la española María Ramos, quien recogió el lienzo, lo arregló y lo colocó es su aposento frente al cual hacía oración. El viernes 26 de Diciembre de 1586, a las nueve de la mañana pasaban por el frente a la choza donde se hallaba el lienzo la india Isabel que venía de Muzo con su hijo Miguelito de unos cinco años, quien al ver los resplandores que expedía el lienzo dijo: miren, miren, al ver la india el prodigio llamó a María Ramos y le dijo: mire señora que el lienzo parece que se está quemando. Salió María y vio la imagen completamente renovada, tal como se observa hoy día. El prodigio fue comprobado jurídicamente por las autoridades eclesiásticas.

Los indios Cocas construyeron una capilla en paja y bahareque donde empezaron a venerar dicha imagen. En vista de las grandes romerías que acudían al lugar el arzobispo de Bogotá, Luís Zapata de Cárdenas ordenó en 1597 construir un templo mayor en el sitio donde se renovó la imagen.

El 30 de Mayo de 1636, el santuario es entregado a los frailes dominicos, quienes desde entonces vienen manteniendo el culto a la Santísima Virgen de Chiquinquirá. En 1643 el pintor Acero de la Cruz reprodujo la imagen que se encuentra en la nave lateral del templo que se utiliza en las procesiones.

En vista de que los templos construidos en el lugar donde se renovó la imagen se caían, el arquitecto recomendó construir el templo en la parte alta en piso mas firme. En Enero de 1796 se inició la construcción de la actual Basílica, donde fue colocada la imagen en 1813. En 1815 las joyas que los peregrinos habían ofrecido a la Virgen se donaron para auxiliar a las tropas patriotas. En Abril de 1816 el General Serviez secuestro la imagen y cubierta con una tolda de campaña la llevó hasta Cáqueza de donde fue rescatada y devuelta a su santuario.

En 1823 el Obispo Lasso de la Vega consagra la Basílica. En 1829 el Papa Pío VIII aprueba el Oficio Divino a Nuestra Señora. En 1910 el Papa Pío X decretó la coronación que se efectuó el 9 de Julio de 1919 en Bogotá. El 18 de Agosto de 1927 Pío XI declaró el templo Basílica menor. El 9 de Julio de 1944 le colocan el cetro que ostenta en la mano la imagen de María. En 1955 el presidente Gustavo Rojas Pinilla le impuso la cruz de Boyacá que aparece en la parte alta lado izquierdo del cuadro. En 1960 el Nuncio, Monseñor José Paupini trajo el cirio que envió el Papa Juan XXIII para que ardiera al pie de la imagen implorando el éxito del Concilio Vaticano II.

El 29 de Julio de 1967 un temblor semidestruyó la Basílica , la imagen se trasladó al patio del convento de los dominicos donde permaneció mientras se reconstruyó el templo.  El 9 de Julio de 1969 la imagen vuelve a su trono y le colocan una media luna de plata en sus pies. En 1986 el presidente Belisario Betancur ordenó hacer a la imagen un examen radiológico para constatar su autenticidad y antigüedad. Resultado que dio positivo.

 

En 1984 los Dominicos invitan al Papa con motivo de cumplirse los 400 años de renovada la imagen. El 3 de Julio de 1986 el Papa Juan Pablo II visita el Santuario y oró a los pies de la Virgen María por la paz de Colombia.

El 9 de Julio de 1999 la imagen fue llevada por última vez a Bogotá para presidir la oración por la paz.

Compilación: Fray José Medrano Prieto, O.P.Editor: Santuario Mariano De Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá Año: 2004


 

Oringen de la Sagrada Imagen.

En el año 1560, Antonio de Santana, (caballero venido de España), obtuvo la encomienda de Suta en el valle de Sequencipá (Boyacá), lo cual lo autorizó para organizar y regir el destino socio-político de la región.

1560-62. Antonio Santana, solicitó al fraile dominico Andrés Jadraque le consiga una imagen de la Virgen María, para colocarla en la capilla de Suta. Fray Andrés, fue a Tunja y convino con Alonso de Narváez, que le pintara una copia de la imagen de la Virgen María. La pintura la hizo en un lienzo de algodón de 1,26 x 1,13 cts. tejido por los indios, utilizando mezcla de tierra de colores y  zumo de yerbas y flores. Como en el lienzo sobraba espacio, Alonso pintó al lado derecho a San Antonio de Padua, fraile franciscano, por ser el nombre del encomendero; al lado izquierdo pintó a San Andrés, apóstol, por ser el nombre del fraile que lo agenciaba. El encomendero pagó por la pintura $ 20 pesos. La imagen fue colocada en la capilla pajiza de Suta, donde fray Andrés catequizaba a los indios de la región.

La Imagen queda abandonada

En 1574, la misión que habían iniciado los dominicos pasa al clero secular y fray Andrés Jadraque es enviado a otro convento. Al ausentarse fray Andrés de aquel lugar, pronto decayó el culto y la Imagen quedó abandonada. Con el tiempo la capilla se deterioró, las goteras y el sol dañaron la imagen.

En 1576, el doctrinero Juan Alemán de Liguizamón, encontró el lienzo en tan mal estado que nada representaba, lo retiró del altary lo entregó al encomendero en presencia de su mujer, Catalina de Irlos.
“El lienzo fue a dar a una despensa de campo, donde estuvo mucho tiempo de una parte a otra, según el servicio doméstico a que se le aplicaba, entre otros el de secar trigo al sol, con lo cual se le causaron varias roturas.

En 1577, muerto Antonio de Santana, su mujer Catalina se retiró a la aldea de Chiquinquirá con su familia y llevó el lienzo como un objeto de servicio doméstico. Por esta época, Chiquinquirá era una aldea despoblada, muy pantanosa, cubierta de niebla. Los indios de esta región tenían un famoso templo en la laguna de Fúquene, a donde acudían a ofrecer sus  dones y sacrificios.

La española, María Ramos recupera el Lienzo
En 1585, María Ramos, esposa de Pedro de Santana, hermano de Antonio, llegó a Tunja en busca de su marido a quien encontró viviendo con otra mujer. Decepcionada, se vino a vivir con su cuñada Catalina de Irlos a la aldea de Chiquinquirá, donde encontró el lienzo abandonado. Al saber que en él habían pintado una imagen de la Virgen, lo recogió, lo arregló y lo colocó en alto, frente al cual hacia su acostumbrada oración: “¿Hasta cuándo, rosa del cielo, habéis de estar tan escondida? ¿Cuándo será el día en que os manifestéis y os dejéis ver al descubierto para que mis ojos se regalen de vuestra soberana hermosura, que llene de alegría mi alma?”
 

Fuente: http://www.virgendechiquinquira.com

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